La Sección Femenina de la Falange en Sabadell: control y adoctrinamiento durante el franquismo

Análisis de la implantación y actividades de la organización falangista en la ciudad vallesana entre 1939 y 1945.

Imagen genérica de la bandera de la Falange Española.
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Imagen genérica de la bandera de la Falange Española.

La Sección Femenina de la Falange Española tuvo una presencia significativa en Sabadell durante el franquismo, ejerciendo un papel clave en el adoctrinamiento y control de las mujeres a través del Servicio Social y otras actividades.

La Sección Femenina de la Falange Española, fundada en junio de 1934 en Madrid por estudiantes lideradas por Pilar Primo de Rivera, vio crecer su influencia durante la Guerra Civil y se consolidó como un organismo de adoctrinamiento y control femenino con el decreto del 27 de diciembre de 1939, estableciendo el Servicio Social, una especie de servicio militar para mujeres.
En Sabadell, los orígenes del partido fascista se remontan a los contactos entre Luys Santa Marina, jefe de la Falange de Barcelona, y Magdalena Coret Planas, quien se convertiría en la principal dirigente local. Tras la insurrección del 18 de julio de 1936, Santa Marina, encarcelado en Sabadell, captó a Coret para organizar una red de espionaje franquista desde la prisión. Coret fue nombrada jefa de la Falange femenina y masculina de la ciudad y su comarca.
Al final de la guerra, las actividades se intensificaron con la recaudación de fondos e información para el Socorro Blanco, que operaba como quinta columna franquista. El Servicio de Inteligencia Militar (SIM) republicano detuvo a 95 sabadellenses acusados de trabajar para el Socorro Blanco, incluyendo a Magda Coret. El posterior juicio dictó 56 condenas a muerte, que no se ejecutaron por el final de la guerra.
La primera sede de la Sección Femenina en Sabadell se ubicó en locales confiscados en La Rambla. La investigación de Àngels Ferràndiz sugiere dificultades para establecer el volumen real de afiliación, pero se estiman 1.448 chicas en el Vallès en octubre de 1940. La organización encuadraba a jóvenes desde los 7 años a través del Frente de Juventudes.
La ceremonia de iniciación anual, celebrada el 15 de octubre, marcaba la transición de las jóvenes a la Sección Femenina, con actos solemnes y discursos de Pilar Primo de Rivera. El núcleo dirigente en Sabadell estuvo encabezado por Magda Coret, quien mantenía relación con las jerarquías falangistas y recibió visitas de Pilar Primo de Rivera.
La Sección Femenina controló concejalías como Divulgación, Prensa y Propaganda, y Educación Física, ampliando posteriormente competencias en Cultura, Trabajo y Juventud. A niveles inferiores, destacaron figuras como Montserrat Buxeda Brujas y Maria Forrellad Solà.
El Servicio Social, obligatorio para mujeres entre 17 y 35 años durante seis meses, tuvo un gran impacto social. Se realizaba en instituciones benéficas y sociales de Sabadell. El certificado era requisito para trabajar o obtener documentación oficial, con exenciones limitadas.
El Auxilio Social, creado al inicio de la Guerra Civil, ofreció ayuda humanitaria y alimentaria a la población. Tras la guerra, tuvo un papel crucial en Sabadell, y finalmente se integró como departamento de la Sección Femenina. Sus actividades de recaudación de fondos, como las 'postulaciones', eran una forma de control social.
Bajo la dirección de Magda Coret, la Sección Femenina colaboró con dirigentes nazis y fascistas. Sabadell recibió delegaciones de las Juventudes Hitlerianas y del partido nazi, con intercambios de retratos del Führer e imposición de insignias de honor a Coret y Montserrat Sampere. El alcalde Josep Maria Marcet recibió diversas delegaciones.
La Y de plata, máxima condecoración de la Sección Femenina, fue otorgada a Magda Coret en octubre de 1943. La celebración del Aniversario de la Liberación, el 27 de enero, era un acto destacado, especialmente en 1942 con la visita de Franco a Sabadell.
Con la derrota nazi, la dictadura franquista intentó borrar la simbología fascista más abierta. Magda Coret se retiró de la escena política local para casarse y trasladarse a Madrid. La Sección Femenina perdió poder e influencia hasta su disolución en 1977, ante el creciente rechazo al ideario patriarcal que las recluía en el hogar.