La reapertura total se produjo exactamente a las 3:00 horas, una vez el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible finalizó los intensos trabajos de estabilización del talud afectado por el temporal y el siniestro ferroviario. Este tramo es uno de los ejes viales más transitados del país, por el que circulan más de 100.000 vehículos a diario.
El corte se originó el pasado 20 de enero cuando un fuerte temporal de lluvias provocó el desprendimiento de un muro de contención que cayó sobre un tren de la línea R4 de Rodalies en Gelida, causando la muerte del maquinista y heridas a una treintena de pasajeros.
El director del Servei Català de Trànsit (SCT), Ramon Lamiel, destacó que el dispositivo de desvíos y la información constante ayudaron a mitigar las congestiones durante el periodo de afectación.
“"Una incidencia de esta magnitud en la AP-7 no se puede resolver completamente, y por tanto ha tenido consecuencias inevitables."
A pesar de la recuperación de la plena capacidad de la AP-7, las horas punta de la mañana registraron los habituales atascos en los accesos a Barcelona, especialmente en la C-31 (en El Prat), la C-32 (entre Gavà y Sant Boi) y la A-2 (entre Sant Andreu de la Barca y Cornellà) debido a las obras de la B-25.




