La decisión de detener el servicio, que comenzó el sábado al mediodía, tiene como objetivo garantizar la seguridad y la operatividad de la red. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, explicó que el cierre facilita el trabajo "con más eficiencia y más celeridad" en la inspección de los 21 puntos críticos de la infraestructura, donde están actuando 12 equipos especializados.
“"El estado de la infraestructura no es bueno, acumula años de desinversión."
Paralelamente, el conseller de Presidència, Albert Dalmau, solicitó a Renfe que implemente la gratuidad del servicio de Rodalies hasta que se restablezca la normalidad, admitiendo que la situación no tiene precedentes y pidiendo disculpas a los usuarios afectados.
“"No se puede pedir a los ciudadanos que paguen por un servicio que no se puede operar en condiciones."
La reunión de seguimiento contó con la presencia de representantes del Govern, Renfe, Adif y usuarios, a la que también se sumó el secretario de estado de Transportes, José Antonio Santano. La Generalitat ha reforzado los servicios alternativos con 170 autobuses adicionales y el aumento de frecuencias de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC). Además, se mantienen levantadas las barreras de la C-32 como alternativa a la AP-7.




