La menor desapareció el 13 de diciembre, después de que su padre se la llevara sin autorización en un contexto marcado por medidas cautelares relacionadas con un caso de violencia vicaria.
Tras la denuncia de la madre, los Mossos d'Esquadra activaron el protocolo de colaboración policial europea Sirene, al observar que el hombre había realizado extraños movimientos patrimoniales y venta de activos, sugiriendo una huida.
“"¡Gina vuelve a El Prat de Llobregat con su madre, Laia! Una noticia que todos esperábamos."
La localización se produjo el 23 de diciembre en Nápoles, Italia, gracias a la labor de los Carabinieri. Desde ese momento, la niña estuvo bajo custodia de las autoridades italianas en un centro de menores hasta que se pudo formalizar su regreso.
El entorno de la menor aprovechó el mensaje de retorno para agradecer el “apoyo incondicional” del Ayuntamiento de El Prat y otras administraciones, así como el trabajo de los abogados y la solidaridad de “centenares de personas y entidades vecinales, educativas, culturales y sociales de El Prat y más allá de la ciudad”.




