La iniciativa, desarrollada con la colaboración de la empresa Esferic, utiliza banderolas y cantoneras para recordar los efectos negativos de los orines y las deposiciones de los perros en el espacio público. Se quiere poner el foco en los daños que provocan los orines en bancos, farolas y otros elementos de la vía pública, así como en las consecuencias de no recoger los excrementos.
Además de deteriorar el espacio público, las deposiciones caninas pueden dificultar la movilidad de personas con alguna discapacidad y representar un riesgo para los niños que puedan entrar en contacto con ellas mientras juegan.
Con esta acción, el consistorio busca fomentar actitudes cívicas y subrayar que el cuidado del espacio público es una responsabilidad compartida entre todos los vecinos.




