La solución, que ha contado con una ayuda de 187.709 euros de ACCIÓ (la agencia para el crecimiento de las empresas del Departamento de Empresa y Trabajo), ya se ha validado en un entorno preindustrial y la empresa estudia ahora su viabilidad para el salto al mercado.
Según Joan Triquell, ingeniero de desarrollo responsable del proyecto, los procesos biológicos tradicionales requieren un consumo energético para la aireación y generan lodos biológicos que deben gestionarse como residuo. Las nuevas tecnologías desarrolladas por Tradebe permiten tratar estas corrientes residuales de manera más sostenible y eficiente.
Una de las tecnologías adaptadas es un biofiltro electroactivo que favorece la interacción entre microorganismos y contaminantes, reduciendo la necesidad de oxígeno y evitando la generación de lodos. El otro método utiliza tecnologías de electrooxidación, aprovechando la elevada salinidad para degradar compuestos mediante energía eléctrica. Estas tecnologías han sido validadas con aguas residuales procedentes de la gestión de residuos peligrosos y de la industria de las conservas y los salazones.
Los resultados del proyecto incluyen una reducción superior al 99% del PFOA (ácido perfluorooctanoico), una reducción de más del 50% en el consumo de materias primas como el carbón activo, y la sustitución de reactivos químicos como el hipoclorito sódico.
Tradebe Environmental Services, especializada en servicios medioambientales y gestión de residuos líquidos industriales, cuenta con más de 600 profesionales y 30 centros en el Estado, y más de 2.200 trabajadores a nivel internacional. La compañía Tradebe, fundada en 1984 y con sede en Sant Joan Despí, facturó más de 830 millones de euros en 2025.




