Las intensas lluvias de la DANA de finales de octubre de 2024 causaron graves desperfectos en los techos de paja y barro de las casas reconstruidas, afectando incluso a las vigas de madera. Estos elementos, que reproducen el estilo de vida de los íberos, requieren un mantenimiento periódico.
El Ayuntamiento de Calafell decidió cerrar el yacimiento para garantizar la seguridad de los visitantes hasta que se lograra una solución definitiva. La reconstrucción se ha llevado a cabo siguiendo las técnicas de arqueología experimental aplicadas en el lugar desde hace más de tres décadas.
“"Ha sido una obra delicada, ya que, como todas las del yacimiento, se ha realizado artesanalmente y de forma experimental."
El proyecto de reparación se alargó más de lo previsto inicialmente debido a la magnitud de los daños. Esta circunstancia obligó a tramitar la contratación de los trabajos mediante un concurso público, un proceso administrativo que dilató los plazos de ejecución.




