Más allá de las constantes incidencias y retrasos que afectan a la línea R2 Sur, los viajeros denuncian la falta de comodidades básicas. En la estación de Cunit, el lavabo está cerrado desde que concluyó la concesión del bar al que está vinculado. Renfe ha explicado que el funcionamiento de los sanitarios está ligado a la actividad del bar para su mantenimiento y control, y que el objetivo es sacar a licitación la explotación del bar 'en breve'.
En la línea R4, en El Vendrell, el módulo que debe ser la nueva estación, destinado a reemplazar el antiguo despacho de venta de billetes, está aparentemente terminado pero sigue sin entrar en funcionamiento. Este nuevo edificio, que contará con venta de billetes, tornos de acceso y paneles de información, está pendiente de las pruebas eléctricas y de funcionalidad, y se espera que esté operativo en el primer trimestre del año.
La estación de L'Arboç presenta otro caso singular, ya que sus ascensores llevan más de un año parados sin haber llegado a funcionar tras una profunda renovación de los andenes y la estación. Esta carencia afecta gravemente la accesibilidad de los usuarios.
“"Una vez solucionadas las obras en el túnel de Roda de Berà, se actuase en la estación de Sant Vicenç de Calders para dar la comodidad y servicio que exige esa parada esencial para la comarca y para Catalunya."
Estas carencias se suman a la lentitud en la habilitación de los aparcamientos park&ride que la Generalitat señaló para la comarca. Estos puntos son esenciales para facilitar el transbordo al tren, evitando el colapso de vehículos en la entrada a Barcelona, destino diario de miles de vecinos del Baix Penedès.




