Un estudio arquitectónico y arqueológico preliminar del complejo histórico de época románica en Cunit, encargado por la entidad Delmacio de Conito y liderado por el arqueólogo Josep Maria Puche, sugiere que la iglesia de Sant Cristòfol podría ser más antigua de lo que se creía.
Los datos obtenidos con georradar apuntan a la existencia de restos de un edificio anterior al templo románico, especialmente en el lado del ábside actual. Aunque todavía no se puede afirmar la existencia de una iglesia previa, los investigadores consideran necesaria una profundización mediante nuevos estudios y posibles excavaciones arqueológicas.
Esta actuación forma parte del proyecto de investigación cuatrienal ‘Arrels de les esglésies. Les esglésies com a indicador del poblament altmedieval al Baix Penedès’, que se desarrollará entre 2026 y 2029. La prueba piloto en Cunit se inició en 2024.
El proyecto, impulsado por el Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC) y la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de la Universitat Rovira i Virgili (ETSA-URV) de Tarragona, tiene como objetivo estudiar iglesias y ermitas anteriores al siglo XII para comprender el poblamiento del Baix Penedès entre la Antigüedad tardía y la época condal.
Sant Cristòfol de Cunit, junto con la iglesia de Santa Magdalena de Bonastre, ha servido como caso piloto para desarrollar la metodología del proyecto. La iglesia románica de Sant Cristòfol fue profundamente transformada en el siglo XVII, pero conserva una parte significativa de su origen medieval: el ábside original.
La singularidad del ábside radica en su planta trebolada, una configuración arquitectónica poco habitual en Cataluña, documentada solo en 14 iglesias de las aproximadamente 2.000 existentes en el país. Esta característica, junto con la reutilización de elementos decorativos, planteaba la posibilidad de una historia constructiva anterior.
La investigación ha visualizado restos con orientaciones diferentes a las de las construcciones medievales, sugiriendo posibles estructuras anteriores. Sin embargo, los investigadores recalcan que la prospección geofísica por sí sola no permite determinar la cronología o función de estas anomalías, requiriendo confirmación arqueológica.
También se ha detectado una posible continuación del muro norte del edificio románico con un hueco compatible con un acceso, que podría indicar una entrada principal orientada hacia la antigua vía de comunicación entre Barcelona y Tarragona.
Finalmente, se han identificado elementos de decoración arquitectónica reutilizados, que podrían provenir de una construcción anterior al edificio existente.




