Una visita reciente al parque de Ca l’Arnús confirma que el deterioro afecta tanto al patrimonio arquitectónico como al mobiliario urbano. Se han detectado estatuas rotas, pintadas recurrentes y actos vandálicos, como el reciente desmontaje del termómetro de la torre del reloj, un símbolo del parque.
La percepción de dejadez contribuye a generar un efecto llamada que facilita nuevos actos vandálicos y la sensación de inseguridad entre los visitantes.
El estado de conservación de la Torre Arnús, uno de los elementos más valiosos del conjunto patrimonial, es especialmente preocupante. El edificio presenta un deterioro muy visible, con partes exteriores dañadas y numerosas pintadas, generando inquietud por la falta de intervenciones.
La Casa Clara es otro reflejo de esta decadencia. Este inmueble, que anteriormente había sido un espacio activo para actividades culturales y festivales, ahora se encuentra en un estado de abandono avanzado, acumulando desperfectos y convirtiéndose en un punto de refugio para comportamientos incívicos.
Los usuarios habituales recuerdan que años atrás los parques de Can Solei y Ca l’Arnús contaban con una presencia regular de agentes cívicos y personal de vigilancia. Actualmente, la reducción de esta presencia y el cierre irregular de los accesos nocturnos podrían estar facilitando la entrada fuera de horario y la aparición de nuevos desperfectos.




