La ley catalana contra el sinhogarismo avanza lentamente mientras la crisis se agrava en Badalona

El desalojo del edificio B9 ha dejado a medio centenar de personas a la intemperie, en medio de un conflicto competencial entre el Ayuntamiento y la Generalitat.

Imagen genérica de un campamento improvisado con mantas y pertenencias en la calle, simbolizando la falta de vivienda.
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Imagen genérica de un campamento improvisado con mantas y pertenencias en la calle, simbolizando la falta de vivienda.

Medio centenar de personas desalojadas del edificio B9 de Badalona han tenido que dormir a la intemperie, mientras el Parlament de Catalunya tramita lentamente una ley pionera para erradicar el sinhogarismo.

El desalojo del edificio B9 de Badalona ha derivado en un campamento improvisado donde aproximadamente cincuenta personas pasaron la noche a la intemperie. El resto de ocupantes se dispersaron. Esta situación de emergencia se agrava por la falta de respuesta institucional, con el Ayuntamiento y la Generalitat intercambiando responsabilidades sobre el alojamiento de estos ciudadanos.

"no piensa gastar 'ni un euro' para dar cobijo a los desalojados."

García Albiol · Alcalde de Badalona
Paralelamente a la crisis local, el Parlament de Catalunya está tramitando desde hace meses una proposición de ley de “medidas transitorias y urgentes para hacer frente al sinhogarismo y erradicarlo”. Esta iniciativa, que busca eliminar el sinhogarismo más extremo (el de las personas que viven en la calle), es considerada una propuesta sin precedentes y pionera en Europa, y cuenta con el apoyo de la mayoría de los grupos parlamentarios.

"esta ley será papel mojado sin una financiación 'suficiente, estable y finalista' y una 'definición clara de competencias'."

Associació Catalana de Municipis · Entidad municipalista
Ante la inacción política y la lentitud legislativa, son las entidades sociales las que asumen el apoyo directo. Organizaciones como Badalona Acull han repartido mantas para ayudar a resistir las bajas temperaturas. Esta labor la replican otras entidades clave como Arrels en Lleida o Bonanit en Tarragona, que siguen siendo el principal recurso de acogida para las personas sin hogar.