El desalojo del edificio B9 de Badalona ha derivado en un campamento improvisado donde aproximadamente cincuenta personas pasaron la noche a la intemperie. El resto de ocupantes se dispersaron. Esta situación de emergencia se agrava por la falta de respuesta institucional, con el Ayuntamiento y la Generalitat intercambiando responsabilidades sobre el alojamiento de estos ciudadanos.
“"no piensa gastar 'ni un euro' para dar cobijo a los desalojados."
Paralelamente a la crisis local, el Parlament de Catalunya está tramitando desde hace meses una proposición de ley de “medidas transitorias y urgentes para hacer frente al sinhogarismo y erradicarlo”. Esta iniciativa, que busca eliminar el sinhogarismo más extremo (el de las personas que viven en la calle), es considerada una propuesta sin precedentes y pionera en Europa, y cuenta con el apoyo de la mayoría de los grupos parlamentarios.
“"esta ley será papel mojado sin una financiación 'suficiente, estable y finalista' y una 'definición clara de competencias'."
Ante la inacción política y la lentitud legislativa, son las entidades sociales las que asumen el apoyo directo. Organizaciones como Badalona Acull han repartido mantas para ayudar a resistir las bajas temperaturas. Esta labor la replican otras entidades clave como Arrels en Lleida o Bonanit en Tarragona, que siguen siendo el principal recurso de acogida para las personas sin hogar.




