El encuentro, disputado el domingo, resultó ser más difícil de lo que indica el marcador. Los azulgranas coquetearon con el tropiezo durante más de media parte, ya que el Real Oviedo salió con una táctica agresiva de marcajes individuales, cortocircuitando el ritmo con faltas constantes. La frustración e incomodidad del Barça eran evidentes en el Camp Nou.
En una liga que se decide en los dos enfrentamientos directos entre Barça y Madrid y por el menor número de pifias de cada uno, perder en casa contra el colista no es aconsejable.
La situación cambió radicalmente en la segunda mitad gracias a dos errores defensivos de los asturianos. Primero, Olmo aprovechó una pérdida de Carmo para abrir el marcador. Poco después, Raphinha superó al portero Aarón Escandell con una vaselina, después de que David Costas hiciera una cesión corta. Estos dos goles pusieron el 2 a 0 e hicieron que el partido se inclinara a favor de los de Hansi Flick.
Antes del pitido final, Lamine Yamal puso la guinda al pastel con un gol de fantasía, rematando de media chilena un centro con el exterior de Olmo. La victoria por 3 a 0 contra el Real Oviedo vuelve a situar al FC Barcelona líder, con un punto de ventaja sobre el Real Madrid.
El partido estuvo marcado también por la tromba de agua y granizo que cayeron sobre el Camp Nou descubierto. El presidente Joan Laporta encajó el chaparrón en el Palco con “resignación elegante”. Además, el veterano Santi Cazorla, de 41 años, disputó los últimos minutos de su larga carrera profesional, siendo ovacionado por el público.




