Càritas alerta que más de 450.000 personas en Barcelona viven en exclusión social
El informe FOESSA 2024 destaca que el 17% de la población diocesana sufre exclusión y que la vivienda es el principal factor de desigualdad.
Por Núria Font Casas
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Una fachada de edificio con ventanas que reflejan el cielo, simbolizando la vivienda en Barcelona.
El informe FOESSA 2024 presentado por Càritas Diocesana de Barcelona esta semana revela que más de 450.000 personas se encuentran en situación de exclusión social.
El estudio, elaborado a partir de entrevistas a 602 hogares y 1.519 personas, determina que cuatro de cada diez residentes en la diócesis de Barcelona viven en una situación de integración precaria, con inestabilidad en ámbitos como el empleo, la salud o la vivienda. Solo el 45,4% de la población goza de una integración “plena”, según la entidad. La precariedad afecta de manera desproporcionada a la población extranjera, que presenta una tasa de exclusión social el doble de alta que la de los ciudadanos del país. Puede consultar la alerta de Càritasaquí.
La vivienda es señalada por Càritas como el “principal factor de desigualdad”, con un 26% de la población (más de 730.000 personas) sufriendo dificultades en este ámbito. El informe alerta que el alquiler se ha convertido en una “trampa de pobreza”, ya que el riesgo de pobreza para los inquilinos (22,3%) casi triplica el de los propietarios (8,2%).
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"Más del 15% de la población cae en pobreza severa después de asumir el gasto de la vivienda. La diferencia entre vivir de alquiler o en propiedad es un factor decisivo a la hora de determinar si te encuentras en riesgo de caer en una situación de exclusión social."
Un 13,5% de los ciudadanos de la diócesis barcelonesa viven en contexto de hacinamiento grave, una situación que afecta directamente a los más vulnerables. La responsable del Área Social de Càritas hizo hincapié en la situación de los menores.
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"En 9 de cada 10 hogares donde las personas se encuentran hacinadas viven niños o adolescentes. Un niño que vive en estas condiciones difícilmente tiene sus derechos garantizados."
Una de las conclusiones más alarmantes es la pérdida de la “capacidad protectora” del empleo. El 57,5% de las personas en exclusión social viven en hogares donde el cabeza de familia tiene trabajo, confirmando que “trabajar ya no salva de la exclusión” y que ahorrar se está convirtiendo en una “misión imposible” para muchas familias.