La investigación, publicada en la revista PNAS y liderada por Francesc Xavier Gomis-Rüth y Ulrich Eckhard, abre la puerta al desarrollo de terapias contra enfermedades causadas por anticuerpos defectuosos, como la nefropatía o la vasculitis por IgA.
La inmunoglobulina A (IgA) es una barrera defensiva crucial en las mucosas. Mientras que muchas bacterias patógenas cortan la IgA1, la IgA2, presente en el colon, resiste estas defensas. Thomasclavelia ramosa es una excepción conocida por romper ambas subclases, pero el mecanismo contra la IgA2 era desconocido.
Mediante criomicroscopía electrónica en el IBMB-CSIC y en el Sincrotrón ALBA, y en el sincrotrón europeo ESRF de Grenoble, el equipo ha podido observar la interacción entre una enzima de la bacteria y la IgA2. Han descrito cómo la enzima se une al anticuerpo, utilizando una estructura en forma de lazo como clavija que encaja en una cavidad de la enzima, provocando un giro que abre una 'puerta' para el corte.
Este mecanismo permite a la enzima de T. ramosa sujetar el anticuerpo por un lazo común a IgA1 e IgA2, y cortar al principio de su 'bisagra', inutilizándolo. Esto explica por qué puede romper ambos tipos de anticuerpos.
Este hallazgo permitirá diseñar ingeniería de peptidasas específicas para eliminar anticuerpos IgA defectuosos causantes de enfermedades como la nefropatía o la vasculitis por IgA. También podría ayudar a proteger la IgA intestinal en enfermedades inflamatorias.




