El hallazgo se produjo durante las obras de ampliación de la red de agua freática en la calle del Consell de Cent, entre el paseo de Sant Joan y la calle de la Independència, cuando afloraron unas escaleras de piedra y ladrillo. Los primeros indicios confirmaron que se trataba de un refugio antiaéreo de la Guerra Civil, frente al número 605 de la calle, lo que motivó la intervención del Servei d’Arqueologia de Barcelona y la empresa Global Mediterránea-Geomática.
Aunque la entrada y el primer tramo se encontraban en un gran estado de conservación, los arqueólogos toparon con un obstáculo inesperado: la galería principal del búnker había sido seccionada completamente. La destrucción se produjo con la construcción del párking de una finca de ocho plantas erigida en los años ochenta, que ocupa el trazado del antiguo refugio.
El tramo localizado no tiene interés para ser visitable, ya que está cortado abruptamente por el párking.
El tramo conservado, que avanza en zigzag, tiene poco más de 17 metros de recorrido y salva un desnivel de seis metros. Se cree que corresponde al refugio número 313 (o 445) del listado de recintos antiaéreos de 1938, un espacio que tenía capacidad para 720 personas y una longitud de 200 metros. Durante la intervención se encontraron objetos metálicos, como latas de conservas y una granada de fragmentación vacía.
Debido a su estado, el Institut de Cultura de Barcelona (ICUB) ha descartado su apertura al público, optando por tapiar las escaleras y crear un pozo de registro para acceso exclusivamente técnico. Este hallazgo coincide con el derribo de tres manzanas de casas alrededor de la plaza de las Glòries para crear una nueva zona verde, un proyecto que la Associació de Veïns del Clot quiere que se realice sin demoras, a pesar de plantear un uso provisional para los solares vacíos.




