Los datos, obtenidos de una muestra de casi 3.700 alumnos de entre 13 y 19 años, muestran que el porcentaje de visualización aumenta con la edad en ambos sexos, pero la diferencia entre chicos y chicas es persistente. A partir de 4º de ESO, ocho de cada diez chicos afirman haber visto pornografía alguna vez, mientras que entre las chicas el porcentaje se reduce aproximadamente a la mitad.
La brecha de género se acentúa en los cursos postobligatorios, donde el consumo ocasional alcanza el 85% entre los chicos y se mantiene en el 44,2% entre las chicas. En cuanto al consumo habitual, este también es significativamente más elevado entre los chicos en todos los niveles educativos, desde 2º de ESO hasta Bachillerato y ciclos formativos.
“"Lo que se necesita es mucha pedagogía: enseñar a los adolescentes que lo que se ve en estas plataformas no refleja la realidad."
Las motivaciones detrás del consumo también presentan claras diferencias: las chicas citan principalmente la curiosidad, mientras que los chicos mencionan el deseo sexual como motivo principal. En los cursos postobligatorios, casi uno de cada seis chicos declara un consumo frecuente, una cifra que contrasta con el menos del 2% registrado entre las chicas.
La concejala de Salud, Marta Villanueva, ha subrayado que el gobierno municipal ya está tomando medidas, pero ha insistido en la necesidad de educar a los adolescentes. Villanueva también advirtió que los “comportamientos violentos y agresiones sexuales” están muy vinculados a este consumo, defendiendo que “la receta está en más feminismo” y la educación en relaciones igualitarias desde edades tempranas.




