El encargo llegó de la asociación gastronómica Casacas Rojas, un colectivo privado que organiza encuentros de excelencia. Esta no es la primera vez que confían en Grau, ya que hace dos años ya elaboró los cabezudos de los reconocidos hermanos Torres.
“"Yo solo me dedico a hacer cabezudos de gente."
Los cabezudos se estrenaron en una fiesta privada en las inmediaciones del restaurante Disfrutar, con una puesta en escena especial y en completo secretismo, lo que sorprendió a los chefs. Este proyecto combina de manera singular la cultura festiva catalana con la alta cocina internacional.
Jordi Grau, que trabaja con personajes muy diversos como Rigorberta Bandini o Mushkaa, destaca que su media anual es de unos diez cabezudos, pero este año ya ha hecho una quincena, además de gigantes y otras figuras.




