La jornada de movilizaciones del pasado sábado en Barcelona puso a prueba la capacidad de convocatoria del independentismo desacomplejado, que ganó el pulso en la calle. La Assemblea Nacional Catalana (ANC) logró una participación notablemente superior a la de la marcha convocada por diversas plataformas de usuarios.
Las cifras oficiales de la Guardia Urbana fueron claras. Mientras que la ANC, con un recorrido que iba del Monumento a Rafael Casanova hasta la Plaza Sant Jaume, reunió a 8.000 personas, la otra marcha, que salía de la Estación de Francia, solo congregó a 3.000 asistentes, a pesar de estar respaldada por una veintena de entidades y un centenar de asociaciones.
“"Sucursalista, mentiroso e ineficaz."
La manifestación de la ANC centró su tesis en la idea de que el desastre de Rodalies es una “premeditación de España para arrinconar a Cataluña hacia la decadencia”. En cambio, la marcha de las plataformas, bajo el lema “Sin trenes no hay futuro”, buscaba centrar las críticas en la gestión de Adif y Renfe, evitando la conexión con la dependencia española.
A pesar de la intención de despolitización de la marcha de la tarde, esta también contó con una presencia visible de esteladas y de letreros contra España. Además, la marcha independentista generó momentos de tensión en la Jefatura del Cuerpo Nacional de Policía de la Vía Layetana, con lanzamiento de objetos y retirada de vallas de protección.




