Investigadores de la Unidad de Innovación en Transporte del Centro Internacional de Métodos Numéricos en Ingeniería (CIMNE) estiman que sustituir 772 autobuses convencionales e híbridos de Barcelona por vehículos eléctricos podría suponer un ahorro de 66,5 millones de euros en 15 años. El estudio, encargado por Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), sitúa el coste de propiedad y explotación de una flota totalmente eléctrica durante 15 años en 794,4 millones de euros, frente a los 826,9 millones de euros que supondría renovarla con vehículos convencionales.
Si se tienen en cuenta los posibles ingresos procedentes de los certificados de ahorro energético (CAE), el coste neto estimado de la electrificación se reduciría hasta los 760,4 millones de euros. Este mecanismo permite convertir los ahorros energéticos verificados en certificados vendibles. El ahorro estimado se compone de 32,5 millones de euros por un coste total de propiedad inferior y unos 34 millones de euros de ingresos potenciales por CAE.
La electrificación requeriría una inversión inicial de 442,1 millones de euros en vehículos y 73 millones en infraestructuras, frente a los 268,2 millones de euros para vehículos convencionales y 5,9 millones para infraestructuras. Sin embargo, los costes de explotación y mantenimiento se reducirían significativamente, de 547,5 a 249,3 millones de euros en 15 años.
El estudio también prevé reducciones anuales de más de 58.000 toneladas de dióxido de carbono (CO₂), 91,7 toneladas de óxidos de nitrógeno (NOₓ) y 594,2 kilogramos de emisiones de partículas. El informe estima 81 millones de euros adicionales en beneficios sociales por mejoras en el clima y la calidad del aire.
La viabilidad económica depende de factores como la proporción de sustitución de los autobuses, la autonomía suficiente para la recarga nocturna y garantías de los fabricantes sobre las baterías. Los investigadores del CIMNE han analizado datos de TMB y han visitado cocheras para elaborar estas estimaciones.




