Gerard Castells, de 20 años, ha visto cómo su doble vida se ha vuelto cada vez más exigente. Las obligaciones académicas en la UB han provocado que haya tenido que reducir drásticamente su presencia en los entrenamientos del club del Pallars Jussà, una situación que ha calificado como “más dura”.
“"A veces te planteas si vale la pena jugar dos partidos al mes y entrenar cuatro días contados, pero luego piensas que así el club puede seguir y se continuará fomentando el baloncesto."
Para Castells, originario del Pallars Jussà, el deporte es su “vía para desconectar y estar con los amigos”. Sin embargo, los gastos asociados a la cuota del club y los constantes viajes entre Tremp y Barcelona hacen que se plantee la continuidad a largo plazo de su carrera deportiva amateur.
El leridano concluye que difícilmente podrá seguir jugando si tiene que hacer frente a la cuota y al gran gasto que suponen los desplazamientos frecuentes a Barcelona por motivos académicos.




