La marcha salió a las ocho y media de la mañana de la torre de Jaume I y se alargó hasta cerca de las doce, según Metrópoli, que cifra en unas 200 las personas que participaron. En la entrada del puente, según el mismo medio, se hizo una hoguera con ramas y otros objetos que impidió el paso de autobuses, taxis y autocares, y a la zona se desplazaron agentes antidisturbios. Según betevé, los manifestantes también cortaron la rotonda de acceso a la ronda del Port, lo que provocó retenciones en la ronda del Litoral en sentido de entrada a Barcelona.
Los trabajadores aseguran que el paro provocó atascos y congestión de tráfico y que afectó a los servicios de taxi que operan en el puerto. En el muelle Adosado había cuatro cruceros, según Crónica Global y el portal especializado Cruise Hive, que los identifica: el Odyssey of the Seas, el Mein Schiff 7 y el AIDAmar, que hacían escala en la ciudad, y el Norwegian Escape, que embarcaba pasajeros para empezar un crucero. Entre los cuatro sumaban más de 13.000 pasajeros, según este portal, que añade que no hubo heridos y que ningún barco salió con un retraso importante.
La plantilla anuncia nuevas movilizaciones en diciembre y avisa de que cada vez tendrán efectos más notorios sobre el tráfico, tanto en el interior del puerto como fuera. Según Metrópoli, el comité de empresa, formado por UGT, CCOO y la Coordinadora de Autoridades Portuarias, no descarta convocar huelgas que afecten a toda la comunidad portuaria si se mantienen la congelación de sueldos y los recortes.
El conflicto viene de un informe de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) que detectó una diferencia entre la masa salarial autorizada y lo que se ha acabado pagando en algunos conceptos retributivos. Según los trabajadores, citados por betevé, corregirlo puede suponer una rebaja del 8% de los sueldos. La plantilla ya se había movilizado el 22 de julio y el 30 de septiembre, cuando unas 250 personas cortaron la plaza de las Drassanes y la ronda del Litoral.
El secretario general de la sección sindical de UGT en la APB, Jordi Giner, explicó a Metrópoli que la dirección ha bloqueado la revisión salarial del 0,5% aprobada por ley para este año y ha reducido a la mitad la de 2027, que pasa del 4,5% inicial al 2,25%. El comité reclama que se restablezcan las revisiones pactadas y que no sea la plantilla quien asuma el desajuste presupuestario. Giner también trasladó el malestar de los trabajadores porque, según dice, la Autoridad Portuaria ha decidido unilateralmente compensar los meses de este año en que han trabajado 37,5 horas semanales, cuando les correspondía la reducción a 35, con solo una hora y media en su saldo anual de horas.
Los trabajadores aseguran que la dirección no plantea otra salida al conflicto que los recortes. La APB, por su parte, atribuye el desajuste a causas «técnicas» de la gestión pasada, algunas de hace décadas, y defiende que su prioridad es volver a equilibrar las cuentas, según Crónica Global. Al inicio del conflicto, el Puerto ya dijo que estaba obligado a «corregir la desviación detectada», negó cualquier mala praxis y aseguró que mantenía la mano tendida al diálogo con los representantes de los trabajadores.
Según Crónica Global, el presidente de la APB, José Alberto Carbonell, ha denunciado en un correo interno que una «minoría» de la plantilla ha traspasado «líneas rojas», con pintadas e insultos contra miembros del consejo de administración. La parte social no admite estos hechos y asegura que, tras el corte del muelle Adosado, los manifestantes se dirigieron a las oficinas del Puerto, donde terminó la concentración.