Esta semana se rinde homenaje a la figura de Jordi Bonet, apasionado del jazz que falleció el 29 de enero de 2005. El artículo se centra en la trayectoria de Guillermo McGill (Montevideo, Uruguay, 1965), reconocido baterista, compositor y profesor, cuya música mantiene vivo el recuerdo de Bonet.
Establecido en Barcelona desde los 12 años, McGill ha desarrollado una carrera marcada por la búsqueda constante y un lenguaje musical propio. Su obra dialoga con diversas tradiciones, desde el jazz y el flamenco hasta la música contemporánea, sin adscribirse explícitamente a ninguna corriente.
Inició su formación en el Taller de Músics de Barcelona, donde obtuvo el primer premio del Concurso Nacional de Jazz para Jóvenes Intérpretes durante tres años consecutivos, y en 1993, el primer premio del Concurso Nacional de Composición de Jazz. Fue miembro fundador del trío de Chano Domínguez, junto con Javier Colina, y participó en la célebre película Calle 54, dirigida por Fernando Trueba.
Su proyección internacional se ha consolidado especialmente en el ámbito de la fusión flamenca y el jazz, colaborando con figuras de la talla de Enrique Morente, Dave Liebman, Wynton Marsalis, Tete Montoliu o Jorge Pardo. Ha actuado en escenarios mundiales como el Carnegie Hall, el Lincoln Center y el Kennedy Center.
Como líder, ha publicado siete álbumes, incluyendo Es hora de caminar (2016), que combina jazz y flamenco con músicos como Perico Sambeat y Marco Mezquida. Además de su carrera interpretativa, McGill ha ejercido una importante labor pedagógica en centros como el Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene).




