La llegada de los vehículos de gran cilindrada, procedentes del Empordà, el Bages, Osona, el Alt Penedès y el Baix Llobregat, ha obligado a cortar un tramo central de la Gran Vía, generando problemas de tráfico. A pesar del susto inicial, los barceloneses han mostrado simpatía por la movilización, con pancartas que proclaman “Nuestro fin, vuestra hambre” y “Con la comida no se juega”.
La protesta, convocada por el sindicato Gremi de la Pagesia (Gremio del Campesinado), tiene previsto prolongarse hasta el sábado. Los agricultores han aparcado los tractores frente a la sede de la Consejería de Agricultura. Josep Arrufat, un agricultor de Rocafort de Vallbona (Urgell), recordó que hace más de 20 años ya acampó en el mismo lugar para defender el sector.
“"Era necesario venir a Barcelona. Primero, para demostrar que las reivindicaciones que trajimos hace dos años siguen vivas. Y, segundo, para pedir el apoyo del mundo urbano al consumo de alimentos de proximidad y a nuestras producciones."
Las reclamaciones del sector agrario se mantienen similares a las de la gran tractorada del 6 de febrero de 2024: sobrecarga administrativa, relevo generacional, ayudas insuficientes contra plagas y una Política Agraria Común (PAC) insatisfactoria. A estos puntos se suma ahora el rechazo al acuerdo comercial firmado entre la Unión Europea y Mercosur.
La movilización también incluye un objetivo pedagógico. Se organizará un mercado para vender verdura fresca en los Jardins d’Emma (Germanetes) el sábado por la mañana, y se realizará un taller para enseñar a cultivar huertos, buscando que “la gente conozca qué está comiendo”.




