Aunque los establecimientos de restauración tienen permiso para abrir, la imposibilidad de acceder a pie o en bicicleta ha alejado a la clientela habitual. Esta situación ha generado pérdidas significativas para los negocios ubicados dentro del perímetro afectado, que solo son accesibles en vehículo privado.
La baja afluencia de visitantes al parque durante la Semana Santa es un indicador de que la ciudadanía está respetando mayoritariamente las prohibiciones. Restaurantes como el de la Santa Creu d’Olorda han registrado una ocupación mínima, casi vacía, durante estos días festivos.
“"Hemos perdido a los clientes que venían a consumir en bicicleta de montaña, corriendo o caminando, y esto nos ha supuesto una pérdida de un 30 % de la facturación."
Las restricciones se iniciaron el 12 de marzo, después de que Barcelona fuera declarada zona de alto riesgo de infección por la detección de un jabalí muerto infectado en el parque. La Generalitat prohibió las actividades de ocio y recreo, permitiendo el acceso solo a negocios, equipamientos, viviendas y estaciones de transporte público.
A pesar de la señalización con carteles, vallas y la presencia de la Guàrdia Urbana, se han detectado algunos incumplimientos, especialmente en la carretera de les Aigües, donde algunos ciudadanos saltan las barreras. Además, una treintena de parques, jardines y áreas de pícnic en los barrios de montaña de Nou Barris, Horta-Guinardó y Sarrià-Sant Gervasi también permanecen cerrados por orden municipal.




