La velocidad comercial de los autobuses es un reto clave para las grandes ciudades, ya que repercute directamente en la eficiencia del operador, la optimización de los recursos disponibles y la satisfacción de las personas usuarias. Las velocidades comerciales en Europa varían entre los 11 km/h de París y los 20 km/h de Ámsterdam, según la densidad urbana. Por ello, es fundamental disponer de herramientas rigurosas para localizar tramos y paradas críticas, determinar los factores que penalizan el servicio y aplicar medidas de mejora.
La metodología propuesta por TMB se centra en dos indicadores clave: la velocidad interparada (tiempo que el bus necesita para desplazarse entre dos paradas consecutivas) y el tiempo de parada (tiempo que el vehículo permanece detenido para las operaciones de subida y bajada de pasajeros). El modelo establece valores de referencia e identifica los tramos y paradas con desviaciones significativas para enfocar las mejoras.
Los resultados se agrupan en unidades de análisis con mayor capacidad de ahorro de tiempo. Tras una fase de diagnóstico y priorización, estos ámbitos se convierten en candidatos para la aplicación de medidas específicas, como la regulación semafórica, la gestión de paradas, la configuración vial o la operativa del servicio.
La metodología también incorpora una fase de evaluación posterior a la implantación de las medidas, cuantificando el ahorro real de tiempo. Esto permite un proceso continuo de monitorización y análisis, buscando un modelo de mejora permanente de la red. El objetivo es ofrecer una herramienta transparente, repetible y basada en datos para la toma de decisiones, maximizar la eficacia de las inversiones y avanzar hacia un transporte público más competitivo y atractivo.




