Trabajadoras de Barcelona denuncian 'desprecio' y 'recortes' de derechos
El personal municipal critica la respuesta del Ayuntamiento a sus reivindicaciones, que incluye el uso de los Mossos d'Esquadra.
Por Carla Soler Ventura
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Imagen genérica de una mano sosteniendo una pancarta durante una manifestación, con una multitud borrosa al fondo.
Las trabajadoras del Ayuntamiento de Barcelona, mayoritariamente mujeres, denuncian que el gobierno municipal de Jaume Collboni y Albert Batlle responde con 'desprecio' y 'recortes' de derechos a sus reivindicaciones laborales, llegando a utilizar a los Mossos d'Esquadra.
La imagen de Barcelona como ciudad abierta y pionera en participación ciudadana contrasta con la realidad que viven sus propias trabajadoras. Según las afectadas, el discurso de 'Gobierno de la Participación' se desvanece cuando las demandas provienen de su plantilla, que busca dignidad laboral.
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"Las instituciones del sistema capitalista y patriarcal tienden a responder con medidas policiales y de control cuando son incapaces de gestionar los problemas sociales y estructurales que ellas mismas generan."
El personal municipal, formado mayoritariamente por mujeres en sectores como la educación, los servicios sociales y la atención ciudadana, critica que ante sus reivindicaciones pacíficas, la respuesta del alcalde Jaume Collboni y Albert Batlle ha sido enviar a los Mossos d'Esquadra. Esta acción, lejos de dividirlas, ha reforzado su unidad, con la Intersindical liderando un frente común de diversos colectivos.
Las trabajadoras denuncian que, mientras el Gobierno central anuncia la jornada de 35 horas para el funcionariado, el Ayuntamiento de Barcelona les ofrece un convenio que 'hurta derechos adquiridos', un 'recorte sin precedentes' que comparan con las medidas de Javier Milei. La táctica de Albert Batlle, según ellas, busca 'fabricar la idea de funcionarios privilegiados' para dividir a la clase trabajadora.
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"Cuando el poder se ve acorralado, intenta fabricar la idea de 'funcionarios privilegiados' y 'trabajadores rehenes'."
Con más de un mes de huelgas y movilizaciones, las trabajadoras exigen diálogo y que el Ayuntamiento cese el uso de la policía para silenciarlas. Afirman que, si se les niegan las puertas de los despachos, harán de las calles su mesa de negociación, defendiendo los servicios públicos de Barcelona hasta el final.