Traspaso de la B-23: El Gobierno cede a la Generalitat el tramo con carril bus-VAO

La infraestructura, con una inversión de 20,8 millones de euros, busca reducir hasta 15 minutos el tiempo de viaje de los autobuses interurbanos.

Imagen genérica de un carril bus-VAO con autobuses circulando en hora punta cerca de una gran ciudad.
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Imagen genérica de un carril bus-VAO con autobuses circulando en hora punta cerca de una gran ciudad.

El Ministerio de Transportes cedió la titularidad del tramo inicial de la carretera B-23 a la Generalitat el pasado 27 de enero, formalizando así la gestión del nuevo carril bus-VAO de acceso a Barcelona.

El traspaso de la titularidad de la B-23, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 27 de enero, afecta al tramo entre los kilómetros 0 y 7,1, un acceso vital a la capital catalana. Esta cesión se formalizó mediante un real decreto. La ejecución de las obras del carril bus-VAO, que supuso una inversión de 20,8 millones de euros financiada por el Ministerio de Transportes con fondos europeos, ya había sido encargada a la Generalitat en julio de 2022.
Los trabajos comenzaron en la primavera de 2023 y se desarrollaron entre el enlace con la A-2 en Sant Feliu de Llobregat y la intersección de la avenida Diagonal con la avenida Albert Bastardas en Barcelona. El nuevo carril, abierto al tráfico desde octubre, tiene 3,5 metros de ancho y se habilitó aprovechando parte de la mediana de la autopista, manteniendo el número de carriles para el resto de vehículos.

El ahorro estimado de tiempo de viaje es de hasta 15 minutos por trayecto para los autobuses interurbanos que acceden a Barcelona.

Este corredor soporta una intensidad de tráfico cercana a los 100.000 vehículos diarios y es utilizado por más de 700 expediciones diarias de autobús, transportando alrededor de cuatro millones de pasajeros al año. El objetivo es mejorar la competitividad del transporte público y reducir las emisiones contaminantes, con una previsión de disminución de 34 toneladas anuales de dióxido de carbono.