El establecimiento, conocido como Bar El Pont, se distingue por su capacidad de ennoblecer la cocina sencilla, ofreciendo recetas tradicionales con toques innovadores. Su carta incluye una amplia variedad de bocadillos, desde el clásico lomo con queso hasta opciones más elaboradas con cebolla caramelizada, jamón del país con brie y berenjenas, o pollo con salsa de mostaza y miel.
A pesar de su popularidad y las excelentes reseñas, los propietarios insisten en que no son un restaurante, sino un bar especializado en bocadillos. Esta humildad, combinada con la calidad de sus productos, ha consolidado su reputación entre la clientela.
¡Quizás era tan difícil que el mundo fuera así de bonito! ¡No podríamos aprender todos de la belleza de las cosas simples! ¡No podría haber más lugares así en esta ciudad de tranchete, starbuck y carne fría! ¡Era tan complicado encontrar la felicidad en un bocado y salvar la desdicha de un día laborable!
La historia del bar se remonta a hace medio siglo, cuando fue fundado por un antiguo propietario. La actual dirección tomó las riendas en 1987, manteniendo el nombre original y adaptando la carta a la gastronomía local. El ambiente del local, con su rampa de entrada, paredes de madera y mesas de fórmica, evoca una sensación de tradición y autenticidad.
Situado en la confluencia de las calles Ali Bei y Roger de Flor, cerca de la Estació del Nord y el Arc de Triomf, el Bar El Pont es considerado por muchos como una de las mejores puertas de entrada a la ciudad para disfrutar de un buen refrigerio. Su horario es reducido, abriendo solo los días laborables hasta las cuatro de la tarde, una señal de su filosofía de hacer lo que quieren y saben hacer bien.




