La victoria por 2-0 ante el Real Madrid no solo aseguró un nuevo trofeo para el Barça, sino que ratificó su abrumadora superioridad en los enfrentamientos directos. Con este triunfo, las azulgranas acumulan 22 victorias en 23 Clásicos disputados, manteniendo una hegemonía histórica. El equipo dirigido por Pere Romeu controló el juego, aunque tuvo que lidiar con los peligrosos contraataques del conjunto blanco.
El encuentro, celebrado en el estadio de Castalia ante 12.593 espectadores, comenzó con un claro dominio del Barça. A pesar de la presión alta del Real Madrid, las azulgranas la superaron combinando con tranquilidad. El primer gol llegó en el minuto 26, cuando Mapi León centró un córner al primer palo, donde Esmee Brugts remató de cabeza para poner el 1-0. Justo antes del descanso, el Real Madrid, entrenado por Pau Quesada, estuvo cerca del empate con un disparo de Dabritz que se estrelló en el poste de la portería de Cata Coll.
En la segunda mitad, al Barça le costó más acercarse a la portería rival. No fue hasta casi 15 minutos después cuando Ewa Pajor falló un mano a mano con Misa tras una asistencia de Alexia Putellas. La capitana recogió el rebote y asistió a Graham, cuyo cabezazo también se estrelló en el poste. A pesar de las ocasiones de Clàudia Pina y Vicky López, la sentencia se hizo esperar, poniendo a prueba la defensa blanca.
Finalmente, la capitana Alexia Putellas fue la encargada de sellar la victoria en el minuto 90 desde el punto de penalti, tras una falta cometida por Sheila García sobre ella misma. Este gol confirmó el 2-0 definitivo, celebrando el título con los miles de aficionados culés que se desplazaron a Castellón.




