50 años del encierro de mujeres en Motor Ibérica: un acto de homenaje en Sant Andreu

Conmemoración de la histórica protesta de 300 mujeres en la parroquia de Sant Andreu de Palomar para defender los puestos de trabajo de sus maridos.

Imagen genérica de una iglesia antigua con sol de tarde.
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Imagen genérica de una iglesia antigua con sol de tarde.

Un acto en la parroquia de Sant Andreu de Palomar ha recordado el histórico encierro de 300 mujeres de Motor Ibérica, que hace 50 años protestaron durante 28 días contra los despidos y recortes salariales.

El 1 de junio se cumplieron 50 años del inicio del encierro protagonizado por mujeres trabajadoras de Motor Ibérica. Durante 28 días, un grupo de 300 mujeres se encerró en la parroquia de Sant Andreu de Palomar para protestar por los despidos y los recortes salariales que afectaban a sus maridos, empleados de la empresa automovilística ubicada en el Poblenou.
Para conmemorar esta gesta, se ha celebrado un acto de homenaje que ha contado con la participación de algunas de las protagonistas, como Maruja Ruiz, y de la fotógrafa Pilar Aymerich, quien documentó algunos de los momentos más emblemáticos de aquellos días.
La conmemoración tuvo lugar en la Sala Gòtica de la rectoría de la parroquia de Sant Andreu de Palomar, espacio anexo a la iglesia donde se llevó a cabo el encierro. El evento fue posible gracias a la colaboración del rector y vicario de la parroquia, Josep Camps e Ignasi Pujades, comprometidos con la lucha sindical de la época.
El historiador Pau Vinyes y la abogada y exdiputada Magda Oranich contextualizaron la reivindicación, explicando su relevancia y significado.
El homenaje evocó momentos clave de los 28 días de encierro, como la organización de comités para la limpieza, la cocina y el cuidado de los hijos, que también permanecieron encerrados con sus madres. También se recordó la crudeza del desalojo policial de la parroquia, donde las mujeres pedían pacíficamente la readmisión de sus maridos.
Maruja Ruiz destacó que, a pesar de no alcanzar el objetivo inmediato, el encierro supuso un impulso para la vertiente reivindicativa y combativa de estas mujeres en defensa de los derechos sociales y laborales, un espíritu que hasta entonces había permanecido latente.