El activista, que fue deportado por las autoridades israelíes junto con otro compañero, aterrizó en el Aeropuerto de Barcelona. Su llegada se produce después de ser detenido el 30 de abril en aguas internacionales y pasar 10 días en la prisión de Shikma, en Ascalón.
“"Nuestro camino solo acaba de empezar."
En sus declaraciones a los medios, el activista subrayó la importancia de visibilizar la situación en Palestina e hizo un llamamiento a detener el tráfico de barcos con armamento hacia Israel a través de los puertos internacionales. Agradeció el apoyo de familiares y otros activistas, y anunció su intención de viajar a Turquía para continuar con su labor.
“"No somos héroes ni queremos serlo. Lo que queremos es que se hable, que se explique lo que pasa en Palestina cada día."
El Gobierno español, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, reiteró la ilegalidad de la detención, ya que se produjo en aguas internacionales. Por su parte, Amnistía Internacional celebró la liberación de los activistas, calificándolo de noticia alentadora para los derechos humanos y una excepción a la política de detenciones arbitrarias de Israel.
“"Es esencial ahora la investigación de sus denuncias de torturas y que los responsables no queden impunes."
La organización recordó la situación de miles de presos palestinos que permanecen detenidos sin cargos ni juicio en diversas prisiones israelíes, e insistió en la necesidad de investigar las denuncias de torturas presentadas por los activistas.




