El Ayuntamiento de Barcelona ha impulsado una instrucción pionera para reforzar la protección de los trabajadores frente a las altas temperaturas y las olas de calor. Esta nueva normativa se aplicará a aproximadamente 32.000 empleados, incluyendo 17.000 del personal municipal y 15.000 de empresas concesionarias.
La medida responde al actual aumento sostenido de las temperaturas y la mayor frecuencia de episodios de calor extremo, que tienen un impacto directo en la salud. La instrucción se centra en identificar los puestos de trabajo de mayor riesgo y mejorar las medidas preventivas, después de que el año pasado una trabajadora del servicio de limpieza municipal de Barcelona falleciera durante una ola de calor.
El tercer teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, ha destacado la importancia de anticiparse a estas situaciones: "Cualquier intervención por encima de los 35 grados debemos ir con mucho cuidado con qué condiciones se realiza", señaló.
En los niveles de alerta más altos, se prohíbe el trabajo en solitario al aire libre y se limita la actividad continuada a 20 minutos, con descansos obligatorios de 2 minutos. En niveles inferiores, se incorporan medidas preventivas como el uso de crema solar, sombreros y gorras, la reasignación de tareas físicas a personal no sensible al calor, o la rotación del personal para reducir la exposición. También se creará un registro de personas vulnerables.
El consistorio subraya que la instrucción refuerza la coherencia del sistema de protección, aplicándose tanto al personal interno como al externo de la organización.




