El calor intenso se ha instalado en Cataluña y Barcelona desde finales de la semana pasada, y se espera que su pico llegue antes del fin de semana. Este episodio de altas temperaturas, propio de los días más calurosos del verano, podría hacer tambalear los récords históricos registrados para un mes de mayo, como ya ha sucedido en Inglaterra y puntos de Francia.
En Barcelona, los termómetros podrían alcanzar máximas de 32 a 34 grados en la parte alta de la ciudad entre el jueves y el viernes. En el prelitoral, la temperatura máxima podría ascender hasta los 35 grados. Estas altas temperaturas diurnas irán acompañadas de noches tropicales, con mínimas que se moverán entre los 23 y 24 grados en el interior de la trama urbana. No se descarta del todo que se pueda registrar alguna mínima tórrida, superior a los 25 ºC, aunque los registros históricos de la estación de Can Bruixa y del Observatorio Fabra no muestran mínimas tórridas para un mayo.
En el resto de Cataluña, se esperan temperaturas máximas elevadas en las comarcas de ponent y en la Cataluña Central, donde el termómetro podría rozar los 38 o 39 grados en los días más calurosos, cerca de los récords históricos de mayo. Los valles pirenaicos también notarán el calor, con máximas que oscilarán entre los 32 y 36 grados.
La persistencia de un potente anticiclón sobre el Mar del Norte es el principal responsable de esta situación de excepcionalidad en Europa. La subsidencia asociada a las altas presiones, junto con la fuerte insolación, provoca valores anormalmente elevados para la época del año. Se espera que los registros medios de temperatura estén entre seis y 10 grados por encima de la media en muchas zonas del continente.
A partir del sábado, el anticiclón comenzará a debilitarse, permitiendo una ligera normalización de las temperaturas en la mitad norte de Europa y un descenso ligero en el entorno mediterráneo. Aunque la ola de calor se disipará en Barcelona y Cataluña a partir del sábado, no se vislumbra una clara bajada de temperaturas a medio plazo.




