La paralización imprevista del servicio ferroviario de proximidad, decretada para revisar la seguridad de la red, generó escenas de confusión en puntos neurálgicos como la Estació de Sants. Agentes de la Guardia Urbana de Barcelona y los Mossos d'Esquadra custodiaron los accesos a las vías para impedir el paso a los viajeros desinformados.
“"Me aconsejan que pruebe en la estación de autobuses."
Muchos usuarios se vieron forzados a improvisar rutas alternativas. Marta tuvo que posponer una cita médica en Sitges, mientras que Francisco optó por hacer el trayecto hasta Tarragona en bicicleta, un recorrido estimado de más de cuatro horas.
“"Únicamente se nos avisa con un cartel confuso donde pone ‘circulación interrumpida’, pero no es suficiente."
El trasvase de viajeros a otros modos de transporte colapsó los servicios alternativos. La estación de buses de Fabra i Puig, cerca de Sant Andreu Arenal, registró larguísimas colas, y la L5 del metro en Sants operó al límite de su capacidad, agravada por una incidencia puntual.




