El establecimiento, situado en la calle de los Templers, era considerado uno de los lugares más icónicos de la ciudad para comer shawarma. Su dueño, Salem Kahbbaz, ha decidido retirarse a los 80 años, poniendo fin a una trayectoria que comenzó en 2006.
“"Ya soy mayor y quiero descansar."
La fama del local trascendió las fronteras del barrio gracias a la revista Time Out, que calificó su producto como el mejor de Barcelona. Su receta de cordero y pavo se había convertido en un referente de la cocina rápida de calidad en el centro histórico.
Este adiós se suma a la pérdida constante de comercios históricos en el Gòtic. Recientemente, negocios como la papelería Conesa o la Casa de les Sabatilles también han tenido que cerrar, transformando el tejido comercial de Barcelona.




