La formación de un agujero de grandes dimensiones junto a las vías del tren obligó a cortar y desviar el curso de agua de forma inmediata para evitar filtraciones. Esta medida de emergencia dejó sin agua varios tramos de la canalización, provocando la muerte de numerosos ejemplares de peces que habitaban en ella.
Durante el fin de semana, técnicos de la Agència Catalana de l'Aigua, el Consorci del Besòs y el administrador ferroviario han trabajado en la recuperación del espacio. Las labores han incluido la retirada de los animales muertos y el traslado de los supervivientes a zonas con agua, así como la estabilización del terreno con el aporte de hormigón y mortero.
El Ayuntamiento de Barcelona ha reclamado responsabilidades por el impacto ambiental, aunque la unidad de medio ambiente de los Mossos d'Esquadra ha descartado la existencia de un delito ambiental tras las inspecciones realizadas sobre el terreno.




