En Coma-ruga, los residentes y visitantes se afanan este domingo en retirar objetos inservibles tras el aguacero que afectó el barrio marítimo durante la madrugada del sábado. Las comarcas del Baix Penedès y Tarragonès han sido especialmente golpeadas por la tormenta.
Frente al hotel Maramar, donde los Bomberos tuvieron que intervenir para extraer agua que se había mezclado con pastillas de cloro, numerosos turistas esperaban la llegada de las grúas para llevarse sus coches. La falta de información por parte del hotel fue señalada por algunos afectados, que tuvieron que compartir información entre ellos.
El personal de limpieza del hotel Maramar se ha esforzado durante la mañana del domingo para eliminar las marcas de barro y agua en la planta baja. Los clientes gestionaban la retirada de sus vehículos mientras recogían sus pertenencias.
Operarios de las aseguradoras trabajaban a contrarreloj para retirar los numerosos vehículos anegados por el agua y que no arrancaban. Algunos turistas franceses criticaron la falta de previsión y la ausencia de la alerta ES-Alert, afirmando que si hubieran sido avisados, habrían retirado los coches de la zona inundada.
Otros afectados, como Elena Pérez de Zaragoza, se han tomado la situación con más calma. Aunque su coche quedó inutilizable, su familia ha decidido mantener las vacaciones. "Nos lo hemos tomado con calma porque afortunadamente, nosotros estamos bien, es importante valorar eso", explicó.
En cambio, la familia de María Pilar Auqué ha decidido acortar su estancia. Tras intentar gestionar la recogida del vehículo el sábado, optaron por entregar las llaves a un técnico para que lo retirara cuando fuera posible.
Respecto al incidente del cloro en el aparcamiento del hotel, Auqué indicó que se pidió a los clientes que no abrieran las ventanas.




