El conseller de Presidencia y presidente interino, Albert Dalmau, hizo su primera comparecencia en el Parlament con el asiento de Salvador Illa vacío, sorteando las peticiones de dimisión de la oposición. Tendió la mano a los grupos para situarse en "el camino de las soluciones" para resolver la crisis de Rodalies, que encadena su tercera jornada con servicio pero con incidencias.
Tanto Junts como Esquerra Republicana insistieron en la necesidad de más destituciones, yendo más allá de los dos altos cargos de Renfe y Adif ya cesados. El portavoz de ERC, Josep Maria Jové, pidió a Dalmau que no se conformara con la destitución de "dos personas que llevaban menos de un año en sus cargos".
“"Hace días que debería haber dimitido o que la deberían haber cesado."
La diputada neoconvergente Mònica Sales señaló directamente a la consellera de Territori, Sílvia Paneque, y reclamó "cambios profundos" que pasen por el traspaso integral de Rodalies, no el actual modelo en el que Renfe y Adif mantienen un papel decisivo en la gestión y la infraestructura.
Dalmau defendió las "decisiones dolorosas" tomadas por el Ejecutivo catalán para preservar la movilidad y la seguridad de los ciudadanos, ejemplificándolo con los trabajos en marcha sobre 30 puntos críticos identificados. Apeló a la responsabilidad del Parlament para lograr un "acuerdo de país" que convierta la crisis en un "punto de inflexión" para mejorar el servicio.




