El incidente se inició cuando el cliente solicitó su pedido en catalán. Según su relato, un camarero le exigió a gritos que hablara en español, a pesar de que el personal había comprendido la comanda correctamente. La tensión aumentó cuando los encargados del local se sumaron a la discusión con comentarios despectivos hacia la lengua catalana.
“"En ningún momento les exigí que me hablaran en catalán. Yo solo hablé mi lengua de manera natural como hago habitualmente."
El denunciante afirma que el establecimiento puso trabas para entregarle la hoja de reclamaciones, haciéndole esperar cuarenta minutos. Además, señala que el restaurante no cumple la normativa vigente al carecer de carta y señalización en catalán. La cadena se ha disculpado posteriormente a través de su departamento de marketing.




