La banda juvenil, que se hacía llamar 'Los 300', ha sido desarticulada por los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona. El grupo, formado por hombres de entre 15 y 29 años, incluyendo menores de edad, se organizaba de manera jerarquizada y utilizaba la violencia como "herramienta de control" para dominar territorio y cometer robos. Según fuentes policiales, se les atribuyen hasta cuatro tentativas de homicidio con armas blancas y actuaban con "violencia extrema" contra clanes rivales o de forma aleatoria.
La investigación, que ha culminado con la detención de 18 personas el pasado mayo (seis menores), revela que el grupo se financiaba principalmente a través del tráfico de marihuana y 'tusi' (cocaína rosa), llegando a cocinar la droga en laboratorios improvisados. Los menores eran utilizados como "brazo ejecutor" y para realizar el reparto de sustancias, aprovechando las menores consecuencias penales. Se ha detectado un arma de fuego durante las entradas, aunque no se habría utilizado en los enfrentamientos.
El inspector José Ángel Merino de los Mossos ha destacado que 'Los 300' son un grupo "multicultural" y "heterogéneo", diferente de las bandas latinas tradicionales, y que no tenían contactos internacionales. Aunque frecuentaban la zona del Parc de la Pegaso, su centro de operaciones principal estaba ubicado en Sant Martí. La policía ha celebrado la desarticulación total del grupo, aunque se investigan otros hechos violentos recientes en la ciudad, como el asesinato de un menor de 15 años en el Parc de la Pegaso, que podrían estar vinculados a estas bandas juveniles.
Fuentes policiales han anunciado que actuarán con "total firmeza" contra estas bandas, reconociendo que se trata de un conflicto "multicausal" que requiere abordaje desde diversos ámbitos. La investigación conjunta entre Mossos y Guardia Urbana ha permitido obtener más información para mejorar la comprensión y el tratamiento de estos grupos juveniles.




