La entidad critica que el distrito de Sant Martí haya denegado el permiso basándose en el decreto del alcalde Jaume Collboni, diseñado originalmente para combatir el turismo de borrachera en Ciutat Vella. Los organizadores lamentan que una actividad vecinal que se realiza desde 2013 sea tildada de ruta alcohólica.
“"Nos dicen que es una decisión política. Hemos pasado de un decreto contra el negocio de guiris a prohibir los pasacalles organizados por entidades."
Aunque el consistorio afirma haber ofrecido una licencia limitada hasta las 23:00 hores, el casal ha decidido reducir la fiesta a su local para evitar sanciones. La entidad teme que esta medida afecte también a la Festa Major del Poblenou en septiembre.




