La decisión ha sido tomada por la masa social del club escapulado, que ha preferido regresar al estadio de Can Dragó frente a la posibilidad de jugar en el Narcís Sala, sede del Sant Andreu. Esta elección se ha producido a pesar de las aseguraciones del club sobre el carácter deficitario y las condiciones no idóneas de Can Dragó para la disputa de partidos profesionales.
En el referéndum, Can Dragó obtuvo 624 votos (63,16 %), mientras que la opción del Narcís Sala sumó 364 votos (36,84 %). Uno de los principales motivos esgrimidos por los socios para rechazar el Narcís Sala ha sido evitar jugar en el campo del eterno rival deportivo, una postura que ya habían manifestado grupos de animación del club.
La capacidad de Can Dragó (algo menos de 3.000 localidades) es inferior a la del Narcís Sala (6.500), pero la preferencia de los socios ha sido clara, priorizando la identidad del club y la rivalidad deportiva por encima de otras consideraciones.




