Esta iniciativa del Clínic se alinea con la recientemente aprobada ley de derechos de las personas LGBTIQ+, que entró en vigor el pasado diciembre. La guía está diseñada para todo el personal sanitario, desde médicos hasta personal asistencial, y busca estandarizar los protocolos de atención.
“"El objetivo de la guía es dar herramientas a los profesionales clínicos y asistenciales para tener una buena práctica y una buena praxis para hacer disminuir la discriminación."
La necesidad de este recurso surgió de la detección de diversas situaciones donde era necesario reforzar la sensibilidad, el conocimiento y los criterios compartidos entre los profesionales. La guía aborda aspectos fundamentales como la comunicación respetuosa, la confidencialidad y el uso correcto del nombre sentido, un punto crucial para la comodidad de los pacientes, tal como destaca Noa Florensa.
Entre las recomendaciones clave se incluyen registrar el nombre sentido en la historia clínica, asignar habitaciones según el género sentido y hacer visible que el hospital es un espacio seguro mediante señalización inclusiva, como lavabos no binarios. También se hace énfasis en el uso de los apellidos en la sala de espera para evitar confusiones con nombres no actualizados en la documentación oficial.
La guía también establece pautas sobre qué no se debe hacer, como ignorar el nombre sentido o los pronombres elegidos, hacer preguntas invasivas no relevantes para el diagnóstico, derivar automáticamente a psiquiatría, presionar para "salir del armario" o permitir comentarios ofensivos.




