Desde su creación, el organismo se ha convertido en un punto de encuentro clave para las diversas sensibilidades que intervienen en la gestión del turismo en la capital catalana. Durante esta década, se han llevado a cabo más de 150 sesiones, incluyendo plenarios y grupos de trabajo, con la participación de medio millar de personas y un centenar de entidades, sumando un total de 7.500 horas de deliberación.
El estudio La gobernanza participativa en la gestión pública del turismo, elaborado por la cátedra del CETT-UB, sitúa el modelo barcelonés como el más robusto del Estado. El informe destaca la arquitectura institucional del CTiC en comparación con otras ciudades europeas y españolas, aunque señala retos futuros como el incremento de la agilidad operativa y la transversalidad en la toma de decisiones.
Durante la sesión plenaria, el consistorio ha puesto de relieve la apuesta estratégica por una gestión que proteja la calidad de vida de los residentes. Se han recordado iniciativas recientes como la Zona Bus 4.0, la ampliación de los Espacios de Gran Afluencia (EGA) y la propuesta de ajuste en el impuesto turístico para cruceros, medidas que buscan equilibrar la actividad económica con la convivencia ciudadana.




