Esta infraestructura, gestada durante los gobiernos tripartitos a principios de siglo, prevé unir Lleida y Girona con una ramificación hacia Barcelona desde Igualada. Aunque el plan director se aprobó en 2009, la crisis económica y los recortes posteriores mantuvieron la iniciativa paralizada.
El nuevo diseño busca adaptarse a la realidad actual, evaluando la demanda y ajustando costes. El proyecto apuesta por un modelo híbrido para trenes de viajeros a 250 kilómetros por hora y mercancías a 150 kilómetros por hora, reduciendo el tráfico de camiones.
La ejecución depende del apoyo del Ministerio de Transportes. Hasta ahora, las inversiones de PSOE y PP se han centrado en el modelo radial hacia Madrid. El ministro Óscar Puente ha priorizado recientemente la alta velocidad con la capital estatal y nuevas estaciones en El Prat de Llobregat.




