El 'Parsifal' de Daniel Mangrané: un sueño wagneriano que desafió al cine español

La compleja adaptación de la ópera de Wagner compitió en Cannes en 1952, marcando un audaz y personal intento en la cinematografía de la época.

Primer plano de un rollo de película antiguo iluminado por un foco cálido.
IA

Primer plano de un rollo de película antiguo iluminado por un foco cálido.

La película 'Parsifal', dirigida por Daniel Mangrané, fue un ambicioso proyecto cinematográfico que intentó adaptar la ópera de Wagner, compitiendo en el Festival de Cannes de 1952.

El Festival Internacional de Cine de Cannes fue el escenario donde, en 1952, se presentó 'Parsifal', una obra cinematográfica nacida de la obsesión wagneriana del ebrense Daniel Mangrané. Esta producción, rodada hace 75 años, compitió con títulos icónicos como 'Un americano en París' u 'Othello', representando un intento audaz y comercialmente arriesgado por parte del cine español.
Daniel Mangrané, hijo de un industrial de los sectores agrícola y químico-farmacéutico, compaginaba los negocios familiares con la dirección de Selecciones Capitolio, una distribuidora cinematográfica. Su pasión por Richard Wagner le llevó a concebir la adaptación de la historia del caballero del Santo Grial, un proyecto que comenzó a tomar forma a finales de los años 40.
El proceso de censura, encabezado por Fermín del Amo, reflejó las dudas sobre la viabilidad del proyecto para la cinematografía española, a pesar de reconocer la buena intención y el cuidado en la planificación. Del Amo advirtió sobre la complejidad de la dirección y la realización, y señaló la necesidad de controlar escenas potencialmente "inocentemente ridículas o decididamente pornográficas", especialmente aquellas que involucraban a la actriz Carmen de Lirio.
Para llevar a cabo este ambicioso proyecto, Mangrané reunió un equipo técnico destacado, incluyendo a Carlos Serrano de Osma en la codirección, al pintor Carlos Caballero en la dirección artística para recrear Montserrat, y a Ricardo Lamote de Grignon para adaptar las partituras wagnerianas. El actor Gustavo Rojo interpretó al protagonista, con la voz de Francisco Rabal, mientras que la bailarina francesa Ludmilla Tcherina dio vida a Kundria.
El rodaje se desarrolló en los estudios Orphea de Barcelona y en Montserrat. La Filmoteca de Catalunya conserva valiosos documentos de Selecciones Capitolio que detallan la producción, incluyendo el alquiler de caballos a la Policía Municipal y costes imprevistos como un viaje de Tcherina a Lyon.
En una entrevista de 1951, Mangrané defendía su proyecto como una "aventura eminentemente cinematográfica" con "espíritu y posibilidades de innovación", alejándose del neorrealismo imperante. El coste del film ascendió a casi 7 millones de pesetas, con una partida importante destinada a los decorados, inspirados en el cine de Cecil B. DeMille.
La promoción de 'Parsifal' fue intensa, ocupando páginas de revistas y culminando en una gala de estreno con personalidades del momento. A pesar del esfuerzo, la película se marchó de Cannes sin premios, con Orson Welles ganando el Gran Premio. En España, obtuvo reconocimientos a la mejor fotografía y decorados.
La recepción del público fue compleja. Informes ministeriales señalaban críticas por la "lentitud de la acción" y un "argumento confuso". En Salamanca, se calificó de "noble intento" pero "ininteligible para el gran público", mientras que en Valladolid se observaron "muestras visibles de impaciencia". El informe de Cáceres resumió la situación: "Parsifal no se comprendió porque decididamente se iba a ver otra cosa."
La aventura wagneriana de Mangrané estuvo a punto de arruinarle, aunque intentó un segundo proyecto, 'El duende de Jerez'. 'Parsifal' se mantiene como un episodio singular del cine español durante la dictadura, un film que conectó mística, música de Wagner y una voluntad técnica e intelectual que aspiraba a desafiar la cinematografía europea.