Un estudio publicado en Nature Medicine estima que las muertes relacionadas con la temperatura en Europa podrían superar los 2,3 millones entre 2015 y 2099, con Barcelona encabezando la lista de ciudades más afectadas. La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) registró 370 muertes atribuibles al clima extremo en 2025, con un incremento del riesgo del 44% durante las olas de calor intenso.
Según el Índice de Vulnerabilidad al Cambio Climático (IVAC) elaborado por el Institut Metròpoli, El Raval es la zona de la ciudad que más sufre los efectos de las altas temperaturas. Este índice considera variables sociodemográficas, económicas, urbanísticas y energéticas para analizar la capacidad de adaptación de las diferentes áreas.
El barrio destaca por un bajo nivel económico y un alto porcentaje de población extranjera (67% nacida fuera de España), factores que dificultan la preparación y recuperación ante los impactos climáticos. Su segunda renta media más baja de la ciudad (14.700 euros) y su alta densidad de población, junto con una escasa vegetación, agravan la situación.
La combinación de estos factores hace que El Raval sea especialmente expuesto al calor extremo. Las zonas verdes urbanas son clave para mitigar estos efectos, ya que se mantienen de media 1,6 °C más frescas, según diversas investigaciones científicas.
En 2025, la estación meteorológica de El Raval registró 74 noches tropicales (más de 20°C) y 36 noches tórridas (más de 25°C), un aumento significativo respecto a años anteriores.




