La realidad lingüística en Cataluña muestra contrastes territoriales significativos. Mientras que en Lleida el 51% de los ciudadanos habla catalán habitualmente, en Barcelona la proliferación de perfiles extranjeros y el sector turístico han reducido su presencia en las zonas céntricas.
Ante este escenario, la Conselleria de Política Lingüística ha propuesto 40 medidas a los ayuntamientos para fomentar el idioma. Se busca que el catalán sea una vía de integración laboral para los inmigrantes, tomando como referencia municipios como Guissona, donde el alcalde Jaume Ars ha implementado políticas activas.
“"El catalán necesita estas pequeñas heroicidades para sobrevivir."
El debate también se sitúa en el plano legal tras las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que han afectado al consenso histórico sobre la protección de la lengua en un entorno de inferioridad demográfica frente al castellano.




