La circulación en esta vía estratégica de Barcelona se había visto alterada desde el pasado mes de octubre. Durante este periodo, el tráfico se había desviado por el tubo contrario, una medida que generaba congestiones puntuales en una infraestructura que conecta el centro de la ciudad con la ronda de Dalt y los barrios del Baix Guinardó y el Carmel.
Las actuaciones realizadas por el consistorio se han centrado en resolver problemas de filtraciones de agua mediante la reparación de fisuras. Como novedad, se ha levantado un muro perimetral a ambos lados del túnel para contener posibles fugas futuras. Además, se ha renovado la pintura de las bocas de acceso y se han limpiado los paneles de acero del revestimiento interior.
“"Como medida adicional de drenaje, se ha construido un muro perimetral a ambos lados, donde quedará contenida cualquier filtración que se pueda producir."
En cuanto a la seguridad, el túnel, que data del año 1987 y tiene una longitud de 1.300 metros, cuenta ahora con nuevos sistemas de megafonía, radiocomunicaciones y detección de incendios. También se han instalado cámaras de vigilancia de última generación y nuevos puntos de socorro.




