Según los datos recogidos en el documento anual, que analiza cincuenta indicadores de referencia, solo el 19,7% de la población opta por el catalán al dirigirse a una persona desconocida que percibe como extranjera. En cambio, el 71,1% utiliza el castellano, mientras que un 8,4% recurre al inglés u otros idiomas.
El estudio, basado en datos de la Encuesta Ómnibus del Centre d'Estudis d'Opinió, destaca una tendencia al abandono de la lengua propia. Incluso entre los catalanohablantes iniciales, menos de la mitad mantiene el uso del catalán en estas situaciones, una cifra que cae drásticamente en el caso de los castellanohablantes.
A pesar de este retroceso en el uso, el informe subraya una paradoja social: el prestigio del catalán se mantiene alto. Cerca del 89% de los residentes considera que el conocimiento de la lengua ofrece mejores oportunidades laborales y personales, un consenso compartido tanto por catalanohablantes como por castellanohablantes.
La entidad señala que, además de los hábitos sociales, otros factores como el marco jurídico estatal, la transformación demográfica y la predominancia de contenidos audiovisuales en otras lenguas dificultan la normalización. No obstante, se detecta resiliencia en sectores como la cultura, el deporte y el ecosistema digital.




